Reseña: Doctor Who – The Flux: War of the Sontarans

“You’re a baked potato!”

Sinopsis: La Doctora, Yaz y Dan escapan de la hecatombe temporal conocida como The Flux y terminan en un campo de batalla cercano a Sebastopol. Es la guerra de Crimea pero el imperio británico lucha con una amenaza espacial, no contra el tremendo imperio ruso.

“¡SONTAR HA!”

Como dije en la reseña pasada, cuando Chris Chibnall se enfoca como escritor y no como showrunner, puede tener buen desempeño y War of the Sontarans es lo mejor que ha escrito en muchos años. Tres historias bien entrelazadas, cada una en su línea de tiempo. La Doctora en la guerra de Crimea, Yaz en un lugar que parece estar fuera de tiempo y dimensión, y Dan en su amada Liverpool, en un presente alterno, muy parecido al que pinta It can’t happen here de Sinclair Lewis.

¡Caballito! Foto: BBC Worldwide

Doctor Who siempre ha jugado con la imagen de “¿y si los nazis ganaran?” Desde el militarismo fascista de los Daleks y las momias cibernéticas Cybermen, ese miedo a ser subyugado por el extraño enemigo es fundamental en las historias de realidades alternas.

Los Sontarans están en un episodio que los trata con el debido respeto como villano clásico, pero que al mismo tiempo no teme en ponerlos el lugar que Robert Holmes los puso cuando los creó: una caricatura del jingoism, ese fervor que pervierte el patriotismo en fanatismo. En esta ocasión hasta me arrancaron un par de carcajadas, en especial cuando Skaak declara que siempre quiso andar a caballo, un guiño a Lynx, el explorador Sontaran de The time warrior. Y sí, es un poco ridículo que un escuadrón completo de clones espaciales le dispare a un protagonista y falle, pero no hablemos de Star Wars.

Lynx sólo quería subir a un caballito. The Time Warrior, 1973. Foto: BBC Worldwide.

Visualmente, este capítulo aprovecha la creatividad del director Jamie Magnus Stone. Desde los páramos accidentados productos de una guerra hasta el extraño laberinto del templo en el planeta Time, War of the Sontarans pinta en un lienzo de contrastes. El inicio del capítulo en blanco y negro, con una casa deformada flotando en el aire me pareció perfecto.

¿Problemas en el guión? Mínimos esta vez. Vinder sigue siendo una gran incógnita, y sigo esperando que en algún momento pueda brillar. Joseph Williamson probablemente sea una parte del desenlace Chibnallesco que viene en camino, pero es todavía un “ah, mira…”. La resolución de dinamitar las naves sontaranas con barriles de pólvora -al puro estilo Wiley E. Coyote– me pareció un poco ridícula, pero muy al estilo del pacifismo que aboga la serie desde su inicio. Es una resolución presurosa, pero la entiendo. Lo malo es que hace ver a la Doctora como alguien que no se da cuenta que un bonche de ingleses pusieron explosivos -con todo y un caminito de pólvora- en menos de siete minutos.

Hablando de esos minutos de descanso obligatorios para los Sontarans: podría pintarlo como un gigantesco hoyo en la trama y, no puedo creer que estoy defendiendo a Chibnall, sí creo que son tan orgullosos los Sontarans como para irse a descansar sin dejar un guardia. Es parte de su orgullo, el que siempre los hace perder.

Pero de nuevo, los problemas son mínimos y los puntos a favor superan cualquier queja. Hablé poco de Karvanista -el Chewbacca con acento norteño- pero su interacción con Dan es genial. Sara Powell como Mary Seacole es perfecta y me gusta que Doctor Who retome ese énfasis en personajes históricos, que fue parte de lo que alimentó al programa desde los tiempos de William Hartnell.

Wok you want? Foto: BBC Worldwide.

John Bishop como Dan es un acompañante perfecto. Me figura una suerte de Jamie, el acompañante escocés de Patrick Troughton: un poco menso, fuera de su área de confort, pero efectivo cuando debe de serlo. Gerald Kyd, quien personifica el ficticio General Logan, tal vez sea medio caricaturesco, pero representa la reacción natural que el militar británico tendría ante un enemigo en retirada, digo, salida estratégica. Si el Brigadier Lethbridge Stewart, compañero de varios doctores, no dudó en cometer un genocidio contra los Silurians, que un general haga lo mismo con los Sontarans sigue con la temática del programa.

Sigo sin entender bien qué va a hacer Chibnall con Swarm, Azure y The Passenger, los villanos de este serial. Su trama está complicando pero si todo sigue como éste capítulo, creo que The Flux tendrá una resolución interesante.

Reseña: Sam J. Valdés López

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