Cuento Corto: Melquíades

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Sucio, con el cabello largo, cenizo y la ropa maloliente, la mirada perdida en un punto de fuga imaginario más allá de sus pensamientos, a veces acompañado por un gato, a veces por un zapato pero siempre a la orilla del lago. Así es Melquiades, el vagabundo de la región.

Cuentan los vecinos más antiguos, los que lo vieron llegar por primera vez al lago, que inicialmente portaba un maletín, una boina y algunos rollos largos de papel, como mapas o planos de algún tipo. Se la pasaba horas viendo hacia el centro del lago y cuando alguien se acercaba a preguntarle qué ocurría, él sólo respondía “éste es es el lugar, aquí acordamos encontrarnos”. De eso hace ya más de 35años.

Desde entonces se le vé todos los días caminando siempre de un lado a otro bordeando la orilla del lago. Al principio guardaba en el maletín objetos brillantes y piedras de todo tipo hasta que llegé el tiempo en que el maletín ya no fue suficiente y lo cambió por un costal. Se le ha llegado a escuchar gritar en repetidas ocasiones cuando encuentra objetos metálicos “¡Sé que esto les gusta! ¡Vengan ya! ¡Prometieron regresar!”

Nunca le ha faltado alimento. De una u otra forma la caridad de los vecinos siempre le acaba acercando un plato de comida. Aunque también se le ha visto comiendo pasto y grillos. Incluso cucarachas. Hay quienes dicen que lo han visto lanzarse al agua en las madrugadas, no por querer tomar un baño, sino como si estuviera buscando algo en el fondo del lago.

Desde luego que las autoridades han intentado llevarlo a un albergue, de hecho lo han logrado al menos 3 veces en contra de su voluntad, pero las 3 veces logró escapar, sólo para regresar a bordear el lago, donde se rumora ha convertido ya una pequeña caverna en su hogar.

¿Pero y usted querido lector se preguntará: cómo es que sabemos que se llama Melquiades? En realidad no lo sabemos, pero un día un vecino encontró tirado en la trotapista cercana al lago una tarjeta de identificación de la Fuerza Aérea, maltratada y poco legible de la cuál se alcanzaba a entender algo así como: “….nte Melquiad.. Or…. Inv..tig.. E…ciales”. Mucha gente lo relacionó con el vagabundo y múltiples leyendas comenzarón a inventarse, desde que se trata de un comandante que perdió a su batallón en una práctica militar hasta las que dicen que está esperando el regreso de una nave espacial que lo raptó y después lo abandonó prometiendo regresar por él.

Lo único que es seguro es que Melquiades sigue caminando alrededor del lago.

Texto: César Cervantes

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